Este verso es el presente.
El verso que habéis leído es ya el pasado
-ha quedado atrás después de la lectura-
El resto del poema es el futuro,
que existe fuera de vuestra percepción.
Joan Brossa
El futuro deviene en cada objeto, como un instante de belleza incómoda, que Flor Bosco captura en el hacer mismo de su obra. La ingenuidad se aparta en su poética, no es coincidencia, su quehacer es exacto y permanece después de la lectura. Polvo de instantes es una voz repetida que dibuja un estrecho laberinto de espejos, una paz oculta, una impronta que delata la atadura que fue, un apenas que perdura. Sus objetos son extractos del tiempo, oscuridad preñada de gritos que no dará a luz sin la mirada cómplice. El tiempo se vuelve hambre, quejumbre y viceversa, dentro de la amalgama que ata la memoria y el olvido, el desamparo y la lengua.
La forma (el cadáver de un ave, el ala de un insecto, las espinas, el ojo perturbador) es reinvención de un mundo que Flor concibe de manera oportuna como conciencia de lo que pudo ser, un guardapolvo de la esperanza que a tientas busca la quimera, lo imposible como anestesia del presente y antesala del mañana. Migajas de recuerdos que son alimento de la imaginación deslumbrante de una artista sin miedo a denunciar lo cotidiano mediante una propuesta incisiva y honesta.
En la obra resuelta, Flor Bosco se convierte en cazadora de similitudes perdidas, va en busca siempre de aquello que está detrás de la palabra.
Sus cajas son como una sensación de voces que se salen del objeto, de la res extensa que ha dejado de ser para mostrarse. Pero la afable sensación que se desborda de su obra no es casual, sino producto de una doble operación poética: el descubrimiento y la extrañeza. No sé cual acontece previamente, tal vez aparecen en un tiempo mismo y hacen que su arte se convierta en algo amable. Flor Bosco promete, con su obra, una escena nueva del mundo que se opone a lo ordinario, de espaldas al paisaje cotidiano; donde esa voz extraña, que designa con su nombre lo que no es, nos lleva de la mano a descubrir un algo nuevo, una enseñanza que se antoja deleitable. Flor no es una flor, la luna es un zapato, una lata desnuda y oxidada es un sombrero, el verde y el magenta una plegaria; ¿qué voz, detrás de cada voz, despierta en su mirada?
Daniel Gutiérrez 27 de agosto de 2008
- Listening to: Carlos Gardel
- Reading: Plotino
- Watching: la tele
- Playing: nada
- Eating: Futi gom de platano
- Drinking: Coca cola
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all that everybody need is love, and some art too.
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